copas de vidrio  
 

Copas de vidrio

La historia de las copas de vidrio data de miles de años. Gracias a la ardua investigación de muchos arqueólogos, hemos logrado descubrir que ya en la antigua Grecia y Roma se contaba con copas, si bien estas eran principalmente de metal decorado con piedras o con dibujos labrados, de carácter relacionado al vino. Al ser principalmente de metal, aunque algunas eran de madera. Las copas durante estos tiempos eran un símbolo de grandeza y de lujo, y no eran accesibles para cualquiera. Luego se descubrió el vidrio, que revoluciono el mundo de las copas y vasos, mas tarde vino el cristal, y por último el plástico y sus derivados.

 
     
 
 

Las preferidas por sobre el resto

Las copas de vidrio más utilizadas por el hombre son las copas de vino, ya sea tinto o blanco. Las copas para vino tinto poseen una copa ancha y abombada, en contraste con su tallo fino pero no demasiado alto. Las copas de vino suelen servirse acompañadas por una copa de agua; originalmente, las de vino eran las de menor tamaño, pero con el tiempo esto ha ido cambiando, y actualmente las copas de vino son notablemente más grandes que las de agua, las cuales son muy similares en forma, pero con una cavidad menos abombada. La copa de vino tinto es más pequeña que la de vino blanco pero mayor a la de agua en altura. Suele ser más angosta y alargada y no debe ser llenada hasta el tope, para conservar la frescura de la bebida. Luego de las copas de vino nos encontramos con las de champagne, de las cuales hay tres tipos.

Primero se encuentra la original, la cual es de copa abierta y poco profunda, y solía ser utilizada para brindis; actualmente se utiliza para tragos como el daiquiri, y para el champagne son más comunes las otras dos alternativas, la copa flauta y la copa tulipa. Ambas copas son similares, angostas y largas, y se diferencian principalmente en que la tulipa se estrecha en la base y la flauta mantiene un ancho constante en toda su extensión. Otras copas de vidrio utilizadas con frecuencia zonas copas para tragos y cocteles. Dentro de esta característica se destacan la copa ‘sour’, utilizada para cocteles del mismo nombre, la cual posee una cavidad alargada pero no angosta y un tallo corto. Es muy similar a la copa de jerez, la cual posee un tallo de la misma altura pero con una copa mas alargada y con una capacidad algo mayor.

La copa para jerez se utiliza para todo tipo de vinos dulces, y tal como sucede con muchas otras, no debe ser llenada más de dos tercios. Luego nos encontramos con la copa de brandy, la cual es amplia pero de pie corto, y esta diseñada para ser sostenida de forma que la mano abrace la copa, ayudando a mantener la bebida a una temperatura templada. Finalmente nos encontramos con la copa de licor, la cual es la más pequeña de las copas de vidrio. Esta posee un pie muy corto y una copa de escaza capacidad, pero que suele estar altamente decorada, ya sea con grabados o con piedras incrustadas. Si bien anteriormente solo mencionamos las copas de vidrio comúnmente encontradas en una casa, otras que también merecen una mención son las copas de vermouth, las copas de Martini, así como también las jarras para cerveza y los vasos para whisky.

 
 
 
 
 

Origen de las copas de vidrio

No se sabe con exactitud cuándo fue el momento en el que el vidrio comenzó a ser empleado en la fabricación de copas, pero estudios indican que es probable que haya sucedido durante la época fenicia. Si bien se sabe que el vidrio se conocía anteriormente, por los romanos y los persas, estos no lo utilizaban para fabricar copas, sino que para otros utensilios y objetos de decoración, mientras que las copas continuaban siendo de plata u oro. A principios del Siglo I comenzaron a crearse las primeras vidrierías, pero estas no tuvieron éxito y, durante la Edad Media, en vez de avanzar, el desarrollo y la utilización de vidrio perdió rápidamente su popularidad, casi siendo olvidado.

Fueron los árabes quienes retomaron la utilización del vidrio, desarrollando nuevas técnicas de soplado; durante el siglo XII y XV, en la ciudad de Damasco, comenzaron a aparecer nuevas piezas de vidrio esmaltado, las que luego sirvieron de inspiración para los vidrieros italianos. Fue durante el renacimiento que el vidrio llego a su auge. Los maestros vidrieros en Venecia recuperaron su prestigio, y lograron desarrollar, mediante múltiples investigaciones, un vidrio blanco y puro, al que se denomino Cristal de Venecia. La copa estándar como la que se conoce hoy en día, con forma de cáliz y un pie fino como base surgió a fines del siglo XVI. Poco tiempo después de esto, los ingleses descubrieron que, añadiendo oxido de plomo a la mezcla a la hora de fabricar el vidrio, podían lograr un cristal transparente.

Gracias a esto surgieron las copas de cristal labrado, las cuales dieron pie a nuevos desarrollos y diseños, abriendo paso lentamente a copas de cristal más finas y ligeras. Las copas de color surgieron poco después, y eran utilizadas principalmente para esconder, de una manera, los vinos turbios o de peor calidad. Así fue como el vidrio se volvió el material principal a la hora de la fabricación de copas; si bien hoy en día existen copas de otros materiales, la gran mayoría está fabricada en alguna variación del cristal. Con tantas innovaciones, comenzaron a desarrollarse nuevos modelos de copas, variando en diseños y tamaños. También empezó a utilizarse un tipo de copa para cada clase de bebida; de esta manera, se desarrollaron copas especiales para resaltar ciertas cualidades de los vinos o licores. Así es como se llego a la clasificación de copas actual, según la cual existe una copa para cada bebida.

 
 
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