termometro para horno  
 

Termometro para horno

A pesar de las mejoras tecnológicas, y de lo precisos que pueden llegar a ser los hornos modernos, la verdad es que aun hoy en día sucede que las comidas se quemen en el horno por unos minutos de descuido. Hasta el mejor y más moderno horno puede arruinar una comida si no se está pendiente de la cocción todo el tiempo. Es por esto que la utilización de un termómetro para horno es una gran opción para cualquier cocinero o amante de la cocina. El por qué utilizar un termómetro para horno va más allá que tan solo evitar que la comida se arruine.

 
     
 
 

Importancia de los termometros

Su uso es el único método realmente confiable que existe para asegurarse de que los productos a base de huevo, al igual que las carnes y aves estén bien cocidos. Para que estos productos sean inofensivos deben ser cocinados hasta la temperatura mínima necesaria para destruir cualquier microorganismo dañino o bacteria que pueda encontrarse presente. Que un alimento este bien cocido significa que ha alcanzado el punto deseado y se bien en cuanto a textura y jugosidad. Sin embargo, estos aspectos son subjetivos; el cambio de color, por ejemplo, no es un signo que indique que el alimento está lo suficientemente cocido como para eliminar los patógenos. Lo mismo ocurre con la textura. La única forma segura de asegurarse de que un alimento alcanzo la temperatura necesaria para eliminar bacterias es mediante un termómetro.

Ahora, cuando se trata de adquirir un termómetro para horno, tampoco se puede elegir cualquiera juzgando por su apariencia o tamaño. Existe una amplia variedad de termómetros para alimentos, por los que hay que tener en cuenta el tipo y formato de cada uno antes de elegirlo. Principalmente, los termómetros se clasifican según el lugar de utilización del mismo. Están aquellos que se utilizan dentro del horno durante la cocción, para asegurar una temperatura, y aquellos que se utilizan para comprobar que el alimento en si haya alcanzado una temperatura especifica. A los termómetros del segundo tipo se los denomina probé o thermocouples.

 
 
 
 
 

¿Como se dividen?

Los termómetros que permanecen dentro del horno, pueden dividirse en dos grupos, los clásicos y los digitales. Los clásicos son metálicos y poseen una esfera de cristal; suelen ser redondos o cuadrados, y no contienen ningún tipo de líquidos o sustancias como el mercurio, que pueden llegar a representar un riesgo para la salud. Tienen en su interior dos tiras de metal que se unen, y a su vez se encuentran enrolladas a una bobina. Cada uno de estos metales se expande de forma diferente, proporcionando la lectura del termómetro. Los termómetros de horno digitales, llamados thermistors, poseen una sonda de temperatura, la cual se coloca en el interior del horno, dejando la pantalla afuera para que el cocinero se evite el trabajo de tener que abrir la puerta del horno para controlar la temperatura, como ocurre con los termómetros clásicos. La sonda se inserta en el alimento, y se conecta mediante un cable eléctrico a la base. Esta base puede ser colocada sobre el mostrador, e incluso existen modelos imantados para adherirse a la puerta del horno. El termómetro se programa para emitir una señal al alcanzar la temperatura deseada, asegurando de esta manera que los alimentos se cocinen completamente.

En cuanto a los thermocouples, estos termómetros se emplean principalmente para asegurarse de la temperatura interna de platos que contienen carnes rojas, blancas o huevo. Se utilizan como una medida de seguridad con los alimentos de riesgo, evitando así la posibilidad de adquirir enfermedades de transmisión alimentaria. Estos termómetros constan con una aguja metálica, relativamente gruesa y lo suficientemente larga para ser introducida en el alimento, junto con una pantalla que muestra la temperatura del alimento en cuestión. Además de esto disponen de un temporizador para registrar cuanto tiempo se encuentra el alimento a la temperatura necesaria, dado que cada alimento requiere un tiempo diferente bajo la temperatura para asegurar la destrucción de los microorganismos, volviéndose de esta manera seguros. Estos termómetros no están diseñados para permanecer en el horno durante todo el proceso de cocción, ya que su estructura no está preparada para soportar temperaturas tan altas por un largo periodo de tiempo, y esto puede causar que el termómetro no esté perfectamente calibrado. La mejor forma de utilizar este tipo de termómetro es colocarlo en el alimento cuando resten aproximadamente diez o quince minutos de cocción. De esta manera se asegura de una cocción segura sin que su termómetro sufra las consecuencias.

Los termómetros para horno, sin importar su tipo, son la mejor forma de asegurar una cocción pareja, y, más que nada, segura, evitando así la posibilidad de adquirir cualquier tipo de enfermedad de transmisión alimentaria. Además de esto, son una gran ayuda para aquellos cocineros amateurs que no logran cumplir las recetas al pie de la letra ya que sus hornos no cooperan con las temperaturas, ya que permiten un control minucioso de las mismas sin problemas.

 
 
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