como curar ollas de barro  
 

Como curar ollas de barro

Una olla de barro es una olla artesanal hecha por el alfarero, hecha como dice el material de arcilla y barro, cocidas en un horno de cerámica e ideales para hacer comidas como legumbres, verduras y carnes. Para curar la olla de barro es necesario primero precalentarla en el horno por 2 o 3 horas para eliminar todas las bacterias y microorganismos, otra forma de curarlas es untar con ajo, también con aceite y se deja reposar por toda la noche. Como es cocina tradicional la olla de barro se conoce desde tiempos inmemoriales. Hay diferentes formas de curarlas que se trasmiten de generación en generación por tradición. Así cada zona geográfica en que se viva, tendrá sus costumbres para el curado.

 
     
 
 

Tecnicas de curacion

La receta de ajo dice que hay que untarla por fuera y por dentro durante toda una noche, al día siguiente se le pasa clara de huevo y se deja secar, después se le pone leche o vino, se hierve y se lava con agua y jabón, luego de este procedimiento se seca bien y ya tendremos lista la olla curada pasa su uso. Las costumbres y tradiciones varían según cada país, y no reemplazan a las ollas comunes o de uso general como las de acero o aluminio, son ollas que formaran un elemento más en la cocina, y así como ser parte de la cultura de una región. Se cocina de forma diferente que en la olla común, el fuego debe ser más moderado y en algunos casos usar difusor, también lleva más tiempo de cocción. Cocinar con ollas de barro es como volver a los orígenes de la humanidad, es volver a la tradición ancestral de la primera cocina, desde España con sus paellas y sus guisos, América latina, México, algunas regiones de Europa, Asia, Oceanía y África, cada región tendrá su receta tradicional para cocinar en olla de barro.

Las recetas serán de carnes, legumbres, potajes y sopas, también paellas en combinación con cereales, mariscos y pescados. En la Argentina es cocina que se origino antes y después de la conquista, en donde los productos provenientes de Europa fueron aportando cambios en las texturas y sabores mezclándose con los sabores regionales. En un país tan extenso como el nuestro según la región ira variando el alimento, no era lo mismo el concepto de alimentación en zonas rurales que en zonas urbanas en donde el bienestar económico se condicionaba con la morfología física, ser gordito en otra época era símbolo de status, ya que indicaba que la persona no pasaba necesidades. Las recetas traducidas de forma oral o escrita vienen de costumbres antiguas del siglo XVIII, en donde las cocineras iban dejando huellas.

 
 
 
 
 

Costumbres y tradiciones

Hubo una fusión de costumbres entre la cocina europea y la americana, así como los ingredientes, se considera al barro como uno de los 4 elementos de la naturaleza, una zona en donde el barro tuvo trascendencia en la cocina fue la zona norte de Latinoamérica en especial Colombia. Durante la conquista se encontraron con un pueblo que tenía varias formas de vasijas en barro y lo denominaron ciudad de las ollas. Los indígenas no solo tenían una gran variedad sino una gran manualidad para construirlas. Ese pueblo se llama Raquira y es un pueblo que sigue con la tradición de fabricación de ollas de barro y artesanías, estas ollas a su vez estaban ligadas a la cultura gastronómica.

En la producción de cerámica se utilizan varios tipos de arcilla que se clasifican según su procedencia, de color negra, blanca, amarilla y roja, algunas con parte de carbón y otras con oxido de hierro. Para la fabricación de las ollas la extracción de arcilla se hace de forma constante, pero se debe tener en cuenta las temporadas de lluvia en donde no se puede realizar las extracciones, también se mezcla la arcilla con partes de arena y carbón mineral que provienen de minas cercanas. Se puede decir que existe la industria de la olla en esa región ya que son típicas y tradicionales en la zona, también se exportan como artesanías a diferentes países.

Gracias a la tradición que se mantuvo viva a través del tiempo, se crearon escuelas de alfarería, dedicadas a mantener las técnicas ancestrales para educar a los futuros artesanos y no se perdió la técnica, hoy Raquira es el centro artesanal de Colombia. Además de la fabricación de ollas, hay otros utensilios que sirven en la cocina, como jarras, platos, tazas, adornos, materas, juegos completos de vajilla, ya que la creatividad no tiene límites. Los alfareros tratan de poner toda la energía para hacer hermosos trabajos que luego serán exportados a cualquier lugar del mundo o comprados por los turistas que vayan de paso. Se dice que cuando uno visita Raquira, está visitando un gran museo artesanal con un pueblo orgulloso de su alfarería.

 
 
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