ollas de aluminio  
 

Ollas de aluminio

Las ollas de aluminio utilizadas en la cocina estarían provocando las siguientes enfermedades: gastroenteritis envejecimiento prematuro, daños cerebrales, daños al hígado, riñones, pulmones, cáncer de vejiga, anemia, problemas pediátricos, enfermedades en el sistema nervioso, alteraciones mentales, cólicos, baja metabolización del calcio, dolor de cabeza, pérdida de memoria, dolores de huesos y musculares, deficiencia crónica de calcio y cambios en el organismo y baja absorción intestinal, y en personas que han trabajado por mucho tiempo en plantas de aluminio tienen problemas de coordinación y balance al caminar, e incluso la muerte.

 
     
 
 

¿Que representa cocinar con ollas de aluminio?

Sabemos que las ollas de aluminio están en todas las casas, es mas se van heredando de generación en generación, ya que son algo muy usado por todas las familias en la cocina, pero debemos tomar recaudos no solo para cuidar nuestra salud sino también para las generaciones venideras. Las ollas de aluminio nos van intoxicando sin que nos demos cuenta, tal vez el desprendimiento del mineral se vaya dando en facciones pequeñas, pero deja un montón de secuelas en nuestra salud. Cuando hablamos del aluminio, sabemos que es una sustancia que existe de forma natural en el ambiente y la superficie terrestre y además se encuentra combinado con otros elementos tales como oxígeno, sílice y cloro. Muchas ollas desde tiempos remotos se han fabricado con aluminio, al cocinar y recalentar la olla, esta estaría largando pequeñas cantidades que van directamente al cuerpo a través de los alimentos.

El aluminio es un metal de color blanco-plateado y es flexible. Puede ser usado en utensilios y artículos de cocina, envases, y en materiales de construcción. También se usa en pinturas y fuegos artificiales; en la producción de vidrio, gomas y cerámicas; y en productos de consumo tales como antiácidos, astringentes, aspirina, aditivos para comidas, y desodorantes. Nos exponemos al aluminio cuando ingerimos pequeñas cantidades de aluminio a través de los alimentos. También nos contaminamos cuando tomamos agua con altos niveles de aluminio cerca de sitios de desechos de industrias que lo usan, o áreas que lo tienen. Cuando pensamos en la exposición a bajos niveles de aluminio a través de los alimentos, el aire, el agua, o contacto con la piel no parece causar daño a la salud. Sin embargo, el aluminio no es una sustancia necesaria para el organismo y en grandes cantidades puede ser peligroso.

Gente que está expuesta a altos niveles de aluminio han sufrido trastornos respiratorios como tos y asma. Algunos estudios han encontrado que gente con la enfermedad de Alzheimer tiene más aluminio que lo normal en el cerebro. No sabemos si el aluminio causa esta enfermedad o si la acumulación de aluminio ocurre en gente que ya tiene la enfermedad. Niños y adultos que recibieron altas dosis de aluminio como tratamiento para ciertos problemas de salud, contrajeron enfermedades a los huesos, lo que sugiere que el aluminio puede causar problemas al esqueleto. En ciertas personas se ha observado irritación de la piel a raíz del uso de desodorantes que contienen clorhidrato de aluminio. Algunos estudios han demostrado que altos niveles de aluminio causan daño en animales antes y después de nacer porque el aluminio puede retardar el desarrollo del esqueleto y del sistema nervioso. También se ha demostrado que el aluminio reduce el peso al nacer en animales.

 
 
 
 
 

¿Cómo reducir esta exposición?

La manera más importante para que las familias puedan reducir la exposición al aluminio es conocer las fuentes del aluminio y así disminuir la exposición a estas fuentes. Debido a que el aluminio es tan común y difundido en el medio ambiente, la exposición al aluminio no se puede evitar. Las exposiciones a niveles bajos de aluminio, como los que ocurren en forma natural en alimentos y el agua, y las formas de aluminio presentes en el suelo y en utensilios de cocina generalmente no presentan peligro. El mejor método para reducir la exposición al aluminio es evitar tomar grandes cantidades de formas de aluminio solubles tales como antiácidos que contienen aluminio y aspirina. Algunas fórmulas con base de soya pueden contener altos niveles de aluminio, por lo tanto es buena idea que los padres consulten a su doctor cuando elijan una fórmula infantil a base de soya. Hay estudios que miden la cantidad de aluminio en la sangre, y la orina. La cantidad de aluminio en la orina puede indicar si uno ha estado expuesto a cantidades de aluminio mayores que lo normal. También hay exámenes que detectan aluminio en el pelo y en las uñas. Todos estos exámenes pueden hacerse en un laboratorio, y tomando precauciones podemos prevenir enfermedades a tiempo. Las ollas de aluminio aun son usadas en las casas, se siguen fabricando pero tomando algunos recaudos sencillos podremos seguir utilizándolas. De todas formas hay buenos materiales sustitutos para ollas que serán menos inocuos que el aluminio.

 
 
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