vajilla de diseo  
 

Vajilla de diseño

La vajilla puede ser clásica, blanca, de colores, de porcelana, de vidrio de plástico del tipo para sushi, pero lo que hay que resaltar hoy en el siglo XXI, es que hay una vajilla de diseño que acompaña a los resto, y que fue creada para modificar las formas tradicionales. La vajilla de diseño comenzó desarrollarse como resultado de las necesidades en los restaurantes que tenían chefs jóvenes y de vanguardia. Así nació la vajilla de diseño en lugares que querían marcarse como exclusivos en donde no solo se hablaba de la comida sino también de la vajilla y la decoración.

 
     
 
 

Una experiencia diferente

Estas piezas poco comunes para la gente, que además no eran objetos comunes ni masivos de compra tenían como finalidad acompañar un estilo y una marca. La vajilla paso a ser un elemento importante en el mundo del diseño y la decoración, esta importancia va a estar en armonía con la presentación en la mesa de los alimentos. Es obvio que no es una vajilla para cualquiera porque las formas pueden llegar a marearnos un poco, sin saber cómo ser utilizadas.

Mucha vajilla de diseño son piezas artesanales, que por ser hechas de manera única son también muy costosas. Los materiales como vidrio, cerámica, y porcelana. Las formas también son importantes ya que se sumaron las ovaladas y las rectangulares. Los dibujos son minimalistas, así como los colores uniformes con preponderancia del color blanco. De tamaño más bien grande este estilo de vajilla está acompañado por un cambio gastronómico.

En definitiva la vajilla de diseño se trata de una vajilla de colores blancos, lisos de tamaño grande, que se impone hoy frente a la clásica en los lugares para salir a comer que tengan estilo en la vanguardia en el preparado de las comidas. Obviamente la mano joven es la que se destaca en estos lugares en donde la presentación de la comida es totalmente artística se destaca por ser agradable no solo al paladar sino también a la vista.

 
 
 
 
 

Un precursor del diseño y la gastronomia

Asociada a la vajilla de diseño también aparecieron restaurantes que llamaron la atención en grupos selectos por probar nuevas tendencias. Por el ejemplo el caso del resto El Bullí. El bullí nació en España como cocina diferente, en donde cada plato emulaba diferentes alimentos, fue una cocina que nació por los años 90, y se caracterizaba por admitir reservas con meses de anticipación, pero además tenía otro concepto de lo que era comer. La cocina era considerada como un lenguaje en el cual se expresaba la creatividad, la armonía la belleza y la felicidad. Se utilizaba para dicha producción alimentos de primera calidad que eran elaborados mediante una técnica, el valor gastronómico no estaba determinado por el precio del producto. Se usaban productos de origen vegetal y orgánicos, dejando paso a todo tipo de carnes, se modificaban como en un laboratorio las características pero siempre preservando el sabor original utilizando toda la tecnología al alcance para su producción.

El plato era disfrutado por todos los sentidos estimulando los sentidos gustativos, así como también el tacto, la vista de los colores, apuntando siempre como valor la creatividad. Se potenciaba una nueva forma de servir la comida, tanto en los platos como en el servicio de vajilla que era una vajilla de diseño. Los expertos en la elaboración debían fusionar su cultura gastronómica con nuevas técnicas aprendidas en El Bullí trabajando en cooperación y en equipo para compartir los conocimientos profesionales. La vajilla de diseño creada para El Bullí fue lo que se empezó a comentar además de sus platos, de este resto, quedo además de una cocina diferente una vajilla diferente que se empezó a fabricar para uso popular, pero solo los que accedieron a comer en ese lugar saben de qué tipo de vajilla se trata. Finalmente el restaurant El Bullí cerró sus puertas el 1 de agosto de 2011, su dueño Ferrán Adrià, explico que fue una etapa para conmemorar otra nueva, pasaron por ese lugar 2000 cocineros durante casi 25 años, entrenándolos y dejándolos preparar con toda libertad e imaginación.

Restaurant caro que seleccionaba a sus comensales, con tediosas reservas que llevaban un año de anticipación, en donde el slogan era que no se cocinaba para los ricos, sino para personas que supieran deleitarse con la rica y exquisita cocina. El dinero no era lo más importante en su restaurant teniendo posibilidades de poder abrir sucursales por todo el mundo. Pese a esto siempre la política como negocio fue priorizar otros valores, imperando sus propias reglas en la atención, abriendo solo durante 6 meses y con un sistema de reservas que poca gente estaría dispuesta a admitir. La vajilla en este restaurant inspiro a otros diseñadores a crear una vajilla innovadora. Marco un estilo la vajilla Ola. Hecha en la fábrica Establecimientos Álvarez en España con la ayuda del Chef Ferrán Adrià dueño de El Bullí.

 
 
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