vajilla italiana  
 

Vajilla italiana

La vajilla es el conjunto de elementos que sirven para servir la alimentación, todos en las casas tenemos de alguna manera elementos de vajilla, aunque no formemos un juego complete. Hay diferentes tipos de vajilla, que tiene mucha tradición, esta la China de porcelana, la de Sevres, la de Limoges, las vajillas inglesas, la española y la italiana. La vajilla italiana está emparentada con el buen vivir, y en el Renacimiento fue la época de esplendor de Venecia, fue Italia que introduce el uso del tenedor y en Murano las copas de cristal.

 
     
 
 

Costumbres peculiares

La vajilla ha sido en diferentes siglos objeto de de deseo y objeto suntuoso, esto se debe a los diferentes materiales que se han usado y también a la calidad de los mismos. Hay vajillas tradicionales que se pasan dentro de una familia de generación en generación conjuntamente con la platería. También se pueden comprar diferentes clases de vajilla, por lo general vamos a tener dos tipos en la casa, una de uso diario y una para las ocasiones especiales cuando tenemos invitados, con esa vajilla vamos a hacer lucir la mesa, la comida y nosotros como anfitriones haciendo de la reunión un momento agradable.

La forma de cocinar la comida es asada, las aves se servían con el plumaje, la bebida principal era el vino, también se consumía sopas cremas de pichón, tortugas, pollo acompañadas con verduras, y como postres tortas y mermeladas. Un plato típico de esa época era un guiso que consistía en garbanzos, ajo, cebolla, carne (de diferentes animales). Dentro de la evolución de la vajilla italiana, se destaca una especial la vajilla Capodimonte, y la vajilla de Doccia. Las dos porcelanas estaban ligadas de una u otro forma a la realeza. La vajilla Doccia fue la de la fábrica del Marques Carlos Ginori, la monto en la ciudad de Doccia cerca de Florencia en donde se producía porcelana de manera escultural.

Allí se hacían jarras con formas de animales y platos con rebordes trabajados, hubo una evolución de sus diseños que le dieron prestigio hasta el año 1950 y llamaban la atención por sus estilos innovadores. De todas formas en Italia quedo no solo la tradición sino la técnica que hasta el día de hoy siguen estando dentro de las vajillas de renombre mundial. Bien sabido es que la vajilla de porcelana pasó por varios periodos desde el descubrimiento de la porcelana en las dinastías chinas, hasta el desarrollo de las técnicas que hoy conocemos, pero de todas formas y a pesar de la tecnología, hay técnicas que ninguna maquina en el pintado manual puedan superar.

 
 
 
 
 

Una historia interesante

En cuanto a la vajilla Capodimonte hay toda una historia detrás de esa vajilla especial que fue diseñada para una boda real. Cabe destacar que la vajilla de porcelana eran objetos suntuosos relacionados con la realeza, en donde muchas veces las casas monárquicas eran los que sustentaban económicamente a las fábricas de vajillas con sus pedidos especiales. En Italia sucedió que el año 1736 el infante Don Carlos hijo de Felipe V paso a ser rey de las dos Sicilias, como herencia materna, a su vez ellos estaban emparentados con los fabricantes de las porcelanas de Meissen, que fueron los que descubrieron la pasta dura de la porcelana para hacer objetos cada día mas mejorados.

La boda del príncipe napolitano y la princesa sajona fue en donde se presento la porcelana Capodimonte, en donde artistas napolitanos pusieron todo su empeño. La fábrica estaba situada en los jardines del palacio, el objetivo era lograr la mejor porcelana que tuviera las mismas características que la porcelana china, el mismo rey era el que seguía los procesos contratando mano de obra de Alemania y de Meissen, haciendo innumerables experimentos con tierras que provenían de Sajonia, Pisa, Venecia y Roma. Esto mismo se hizo en Madrid que luego lograría un compuesto que se llamaría pasta fría para hacer la porcelana fría. Recién en Francia se lograría en el siglo XIX conseguir la mezcla definitiva. De esta porcelana se lograrían piezas maravillosas de vajilla italiana, que fue la consecuencia de mucha prueba y error.

Las piezas venían con un sellado que las caracterizaba que era la flor de lis, y también la letra N coronada, pero este sello y la flor de lis también fueron usadas en vajillas madrileñas que copiaron la técnica de Capodimonte. Los diseños de la vajilla italiana eran escenas de caza, paisajes campestres, escenas del Antiguo y Nuevo testamento, personajes vestidos con ropa a la moda napolitana. Muchas piezas que se han encontrado se han guardado y clasificado y se venden en remates internacionales o están en algún museo. La vajilla italiana tiene esta historia, y por esta historia luego pasaría a ser una vajilla reconocida en el mundo por su tradición. Hasta el día de hoy se fabrican piezas del estilo Capodimonte, y las que sobrevivieron a los años son piezas de colección, que se venden a entendidos y coleccionistas.

 
 
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